"¿Queremos turismo bike?"

Albert Puyuelo

30/10/2023
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Ante la pregunta de si queremos más turismo o no, siempre encontraremos a personas con argumentos xenófobos. No quieren ver alterado su status-quo. El foráneo hace cosas diferentes enturbiando las costumbres autóctonas. Y llena ese lugar bonito al que antes no iba nadie más. Algunos se empeñan en hacer sentir mal al turista, ya sea local o extranjero. Pero… olvidémonos de ellos. Y pensemos en qué tipo de turismo bike queremos. Todo el sector tiene que hacer el planteamiento.

En la Sea Otter más reciente, todos los extranjeros que no conocían Girona y sus alrededores, hablaban mil maravillas de esta. Y es que la ciudad se está convirtiendo – si no lo es ya – en un hub europeo del ciclismo (además de todas las empresas que se empiezan a instalar por la zona). Desde entidades a políticos, allí se ha invertido en promocionar un turismo bike que atrae tanto al cicloturista y al rider más experto, como a las familias que quieren pasar unos días en una masía y luego salir a pedalear unas horas. En palabras del mismo Global Sales Manager de Factor (nos lo cuenta en la entrevista que podéis leer en este número), Girona es “la meca mundial del ciclismo”.
Queda claro que el turismo más fácil de promocionar es el familiar, el de postal. O incluso el Gravel bikepacker. Pero también existe un turismo bike más enfocado al deporte intenso y que, por desgracia, no lo acepta todo el mundo. Solo hace falta entrar en Twitter y leer como se queja la gente de las grupetas en Road o de los mountainbikers que asustan a senderistas.
Recientemente, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), se vivió una de las escenas más lamentables que se han visto últimamente en el mundo ciclista: policías esposando bicicletas. O, al menos, eso es lo que se contó en redes sociales (¿a quién se le ocurre poner esposas en un disco de freno caliente?). Es cierto que los ciclistas habían bajado por un sendero que las ordenanzas prohíben utilizar, pero también deberíamos preguntarnos por qué se ha empezado a multar ahora. Hace años que esta es la población que más ha “invadido” el Parque Natural de Collserola, con sus urbanizaciones gigantes y otras instalaciones. ¿Por qué molesta ahora el uso de bicis por caminos estrechos? Si unimos todos los senderos, seguramente ocupen menos de lo que ocupa el campo de golf de Sant Cugat.

Lo que toca es invitar al ciclista a usar y disfrutar, con respeto absoluto, nuestro paraíso ciclista.


Este mes, IMBA destacaba la aparición de un cartel de prohibición de bicis en las Islas Canarias que equiparaba, a partes iguales, motocicletas, bicis y lanzar basura. Seguimos con la demonización del bike por parte de algunas autoridades. Pero luego todos quieren salir en la foto de campaña pedaleando por futuros sostenibles.
La realidad es que, tal y como señalan algunos estudios, una sola hora de lluvia provoca más erosión que el uso normal de los ciclistas en los senderos durante cuatro años. Se está poniendo el foco en las bicicletas de forma equivocada. Lo que toca es invitar al ciclista a usar y disfrutar, con respeto absoluto, nuestro paraíso ciclista. No podemos colgar en nuestros hoteles el cartel de “bike friendly” si lo que encontramos en los senderos son prohibiciones y gente que ha aprendido a odiar al ciclista. Por suerte, tenemos numerosas asociaciones y entidades que sí que apoyan el ciclismo, ya sea con la promoción de sendas, rutas, Trail Centers o incluso campañas como la de EndurolandMTB llamada “Adopta un Sendero”. Esperemos que estos sean los ejemplos que sigan la mayoría. Lo que nadie quiere son esposas en los frenos.

COLUMNA EDITORIAL publicada en Tradebike 82

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